Irisina: la mioquina que convierte el ejercicio en medicina
La irisina es una mioquina descubierta en 2012, producida principalmente por el músculo esquelético en respuesta a la contracción muscular y, en menor medida, también en el tejido adiposo. Desde entonces ha despertado gran interés científico y mediático por su potencial como regulador metabólico, hasta el punto de ser conocida como la “hormona quemagrasas”. Sin embargo, su función va mucho más allá, actuando como un puente entre la actividad física, la salud metabólica, la función ósea, la cognición y el envejecimiento celular.
¿Qué es la irisina y cómo actúa?
La irisina surge a partir de la proteína FNDC5, liberándose al torrente sanguíneo durante la contracción muscular. Su papel principal está en la homeostasis energética, funcionando como un mensajero que conecta al músculo con el metabolismo sistémico.
Uno de sus efectos más estudiados es la inducción del “browning” del tejido adiposo blanco, es decir, su conversión en tejido adiposo beige. Este tejido es altamente mitocondrial y termogénico, capaz de aumentar el gasto energético incluso en reposo, favoreciendo la oxidación de grasas y ofreciendo una vía prometedora frente a la obesidad y el sobrepeso.
Beneficios de la irisina en la salud metabólica
Diversas investigaciones han mostrado que la irisina:
- Mejora la sensibilidad a la insulina.
- Incrementa la captación de glucosa a través de GLUT4.
- Favorece la tolerancia a la glucosa.
Esto convierte a la irisina en un potencial aliado en la prevención y tratamiento de la diabetes tipo 2 y otras enfermedades metabólicas.
Irisina y salud ósea
El tejido óseo también responde positivamente a la irisina. Su liberación durante el ejercicio estimula la formación ósea, aumentando la densidad mineral, el diámetro y la resistencia del hueso. Esto se relaciona con la activación de genes osteogénicos como Runx2 y osterix. Por tanto, la irisina puede desempeñar un papel protector frente a la osteoporosis y favorecer la adaptación estructural del hueso al entrenamiento. Estudios recientes (Dong et al., 2024) incluso han demostrado su capacidad para proteger frente a la pérdida ósea inducida por diabetes mediante la regulación de la ferroptosis en osteoblastos.
Irisina y cerebro: un puente con la neuroplasticidad
La irisina es capaz de atravesar la barrera hematoencefálica e inducir la expresión del BDNF (factor neurotrófico derivado del cerebro). Este factor resulta clave para la memoria, el aprendizaje y la protección neuronal. Los estudios sugieren que el aumento de irisina mediante el ejercicio físico puede atenuar el deterioro cognitivo asociado al envejecimiento e incluso mejorar la plasticidad cerebral. Investigaciones recientes (Liu et al., 2024; Wang et al., 2025) han destacado también su papel en la prevención de trastornos neurológicos y en la modulación de la depresión mediante vías neuroinflamatorias y antioxidantes.
Irisina y envejecimiento celular
Otro hallazgo relevante es su papel en la longevidad celular. La irisina parece prolongar la longitud de los telómeros, un biomarcador del envejecimiento. Dado que sus niveles tienden a disminuir con la edad, el ejercicio físico, al estimular su producción, se postula como un modulador epigenético del envejecimiento saludable. Revisión recientes (Paoletti et al., 2024) subrayan que la irisina ejerce funciones antiinflamatorias, antioxidantes y mitocondriales que la posicionan como un potencial agente antienvejecimiento.
Ejercicio y secreción de irisina
Los entrenamientos de resistencia y alta intensidad son los que más estimulan la secreción de irisina. Cuanto mayor es la contracción muscular, más elevada es su liberación, potenciando la oxidación de ácidos grasos y la reducción del almacenamiento lipídico.
Un dato interesante es que los niveles de irisina pueden mantenerse elevados hasta 19 horas después del ejercicio, prolongando sus beneficios metabólicos más allá del propio entrenamiento.
Efecto de la irisina en el músculo
A nivel muscular, la irisina:
- Incrementa la producción de IGF-1, potenciando la síntesis proteica.
- Reduce la actividad de la miostatina, una proteína que frena la hipertrofia.
Esto refuerza su papel como mioquina de acción anabólica, contribuyendo al crecimiento y adaptación muscular.
Conclusión
La irisina es mucho más que una hormona quemagrasas: es un mediador integral que conecta el ejercicio físico con la salud metabólica, ósea, neurológica y celular. Su estudio abre la puerta a estrategias terapéuticas no farmacológicas frente a patologías crónicas como la obesidad, la diabetes, la osteoporosis y el deterioro cognitivo.
Referencias
- Boström, P. et al. (2012). A PGC1-α-dependent myokine that drives brown-fat-like development of white fat and thermogenesis. Nature.
- Polyzos, S.A. et al. (2018). Irisin in metabolic diseases. Endocrine.
- Colaianni, G. et al. (2015). Irisin enhances osteoblast differentiation in vitro. International Journal of Endocrinology.
- Lourenco, M. et al. (2019). Exercise-linked FNDC5/irisin rescues synaptic plasticity and memory defects in Alzheimer’s models. Nature Medicine.
- Huh, J.Y. et al. (2014). Exercise-induced irisin secretion is independent of age or fitness level and increased irisin may directly modulate muscle metabolism through AMPK activation. Metabolism.
- Mazur-Bialy, A.I. et al. (2017). Irisin as a multifunctional protein: recent advances in understanding its health-promoting effects. Nutrition.
- Paoletti, I. et al. (2024). Irisin exhibits anti-inflammatory effects and emerging roles in osteoporosis, sarcopenia and Alzheimer’s disease. International Journal of Molecular Sciences.
- Dong, Q. et al. (2024). FNDC5/irisin ameliorates bone loss of type 1 diabetes by suppressing ferroptosis in osteoblasts via the eIF2α–ATF4–CHOP pathway. Journal of Orthopaedic Surgery and Research.
- Wang, Y. et al. (2024). Irisin in degenerative musculoskeletal diseases: Functions, mechanisms and prospects. Seminars in Cell & Developmental Biology.
- Liu, Y. et al. (2024). The role of exercise-related FNDC5/irisin in depression. Frontiers in Pharmacology.
- Wang, J. et al. (2025). Research hotspots of irisin in the nervous system: A bibliometric analysis. Frontiers in Aging Neuroscience.
Este contenido es propiedad intelectual de BodyWellFit. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa.
