Recuperación tras cirugía de pecho: cómo volver a entrenar sin perder masa muscular
La cirugía de pecho es una de las intervenciones más comunes entre mujeres activas. Sin embargo, todavía existe mucho desconocimiento sobre cómo debe ser la recuperación tras una cirugía de pecho y cómo afecta al entrenamiento, la masa muscular y la composición corporal.
Este artículo ofrece una guía técnica, actualizada y basada en evidencia sobre cómo afrontar el postoperatorio, la nutrición y la vuelta progresiva al ejercicio sin comprometer la salud ni el resultado estético.
Impacto de la cirugía sobre el cuerpo
La colocación de una prótesis implica una agresión al tejido y, en la mayoría de los casos al músculo pectoral mayor, si el implante se sitúa bajo el músculo, ya sea total o parcialmente.
Esta agresión genera inflamación, cambios en el tono muscular y posibles compensaciones posturales. También puede alterar temporalmente la respiración y la movilidad escapular, por lo que el regreso al entrenamiento debe planificarse de forma gradual.
Durante esta fase, el cuerpo atraviesa un proceso inflamatorio y de reparación que aumenta sus necesidades energéticas. Reducir calorías o forzar el movimiento puede retrasar la cicatrización y aumentar la rigidez del tejido.
Fases de recuperación tras una cirugía de pecho
Los tiempos pueden variar según el tipo de intervención, pero fisiológicamente el proceso puede dividirse en cuatro etapas principales.
Fase 1. Postoperatorio inmediato (0–2 semanas)
En esta etapa se prioriza el reposo del tren superior, el control del dolor y el sueño reparador. Intentar descansar es la clave en esta fase.
Es importante caminar a diario para mantener la circulación y prevenir trombosis, y cuidar la nutrición con alimentos ricos en proteínas, vitamina C, zinc y omega-3 (si el cirujano lo permite).
El objetivo es favorecer la cicatrización y evitar complicaciones, no mantener la forma física. Lo que ocurre es que a las mujeres que somos activas nos cuesta muchísimo este postoperatorio inmediato, pensar que vas a perder adaptaciones al entrenamiento…
Fase 2. Recuperación temprana (2–6 semanas)
El objetivo en este punto es mantener movilidad y circulación sin interferir en la cicatrización.
El cuerpo sigue en proceso de reparación y todavía no está preparado para recibir carga, por lo que no deben realizarse entrenamientos de fuerza ni movimientos que impliquen tensión torácica.
Durante estas semanas se recomienda caminar con frecuencia, realizar movilidad suave de caderas, tobillos y columna sin comprometer el tórax, y trabajar la respiración diafragmática junto con una ligera activación del core profundo.
Evita cualquier gesto de empuje, tracción o agarre que requiera el tren superior. El propósito no es entrenar, sino preservar la función y la movilidad hasta que el cirujano autorice avanzar. Si intentas acelerar este proceso, los resultados estéticos van a ser peores.
Consideraciones sobre la cicatriz y la tensión mecánica
Durante estas semanas iniciales, la cicatriz está en plena fase de reparación activa. El colágeno que se forma es todavía frágil y puede deformarse si recibe tensión excesiva.
Por ello, es importante evitar movimientos que estiren el tórax o contraigan el pectoral, ya que pueden dilatar la cicatriz, desplazar el tejido en unión o provocar fibrosis.
También podría comprometer la integración del implante o generar asimetrías.
El objetivo en este periodo es dejar que el colágeno se organice correctamente y que la piel gane firmeza antes de aumentar la movilidad. Por lo general, a partir de la semana seis u ocho, el cirujano puede autorizar movilizaciones más amplias si la evolución es favorable.
Fase 3. Reentrenamiento (6–12 semanas)
A partir de este punto puede iniciarse el trabajo de readaptación progresiva.
Se introducen movimientos controlados de tren superior, con bajo rango de recorrido y sin presión directa sobre el pectoral.
Se recomienda incluir ejercicios posturales, estabilización escapular y un aumento muy gradual de la carga, siempre priorizando la técnica sobre la intensidad.
El pectoral necesita recuperar su función sin cargas excesivas, rebotes ni contracciones explosivas.
Fase 4. Retorno completo (3–6 meses)
Cuando la fuerza, la movilidad y la estabilidad torácica se han recuperado, puede retomarse el entrenamiento habitual.
El aumento de volumen e intensidad debe hacerse de forma escalonada, escuchando sensaciones. En cirugías reconstructivas o más invasivas, este proceso puede requerir más tiempo antes de alcanzar la normalidad total.
Por qué no conviene hacer déficit durante la recuperación
Durante el postoperatorio, el cuerpo atraviesa una fase inflamatoria y catabólica que necesita energía y nutrientes. Hacer una dieta hipocalórica en ese contexto puede ralentizar la cicatrización, aumentar la pérdida muscular y elevar el estrés fisiológico y hormonal. No podemos olvidar que las necesidades calóricas no son las mismas que en la fase anterior con entrenamiento y recuperación de este.
Sin entrenamiento, el músculo ya carece de estímulo anabólico, por lo que un déficit calórico amplifica la pérdida.
Además, reduce la producción de leptina, T3 y estrógenos, e incrementa el cortisol, lo que dificulta la reparación (Mountjoy et al., 2023).
Por tanto, es recomendable que durante la recuperación tras la cirugía de pecho debe mantenerse una alimentación en mantenimiento, con una ingesta adecuada de proteínas (entre 1,8 y 2,2 g/kg/día) y micronutrientes como vitamina C, zinc, cobre o selenio es esencial.
Suplementos como la creatina monohidratada, la leucina o el HMB también pueden ayudar a conservar masa magra y favorecer la síntesis proteica (Tipton et al., 2018; Wolfe, 2017). Aunque yo esto lo cogería con pinzas al no haber estímulo mecánico.
Aspectos psicológicos y percepción corporal
El miedo a perder masa muscular o forma física es común en este proceso, pero la pérdida real suele ser mínima y reversible. De hecho, es una de las resistencias más fuertes para establecer fecha de cirugía.
El mayor reto es psicológico: la impaciencia por volver antes de tiempo o la frustración al percibir cambios en el físico. Sin embargo, este parón puede aprovecharse para mejorar la movilidad, la respiración y la conexión corporal, entendiendo el descanso como parte del entrenamiento.
La paciencia y la adherencia al proceso son claves para una recuperación completa y los mejores resultados estéticos.
Dolor o tirantez persistente tras la cirugía
Si después de tres a seis meses persisten el dolor, la rigidez o la limitación al entrenar, conviene hacer una valoración clínica.
Entre las causas más frecuentes están las adherencias fasciales, la contractura capsular, la rotación del implante o la disfunción escapular. En estos casos se recomienda fisioterapia específica, liberación miofascial y trabajo de reeducación escapulotorácica.
No se debe intentar compensar entrenando más ni forzar la musculatura. El trabajo debe ser técnico, progresivo y coordinado con el criterio del cirujano y el fisioterapeuta.
En el peor de los casos hay que volver a operar. He vivido esta experiencia y he dado con alguna clienta que su dolor persistía al año de operarse y tenían dolores continuos al entrenar torso. Nos operamos y no pensamos de primeras que puedan aparecer problemas.
Tendencias actuales y diferencias en recuperación
Las técnicas quirúrgicas modernas permiten una recuperación más fisiológica y segura, aunque los tiempos de adaptación siguen siendo individuales.
En un aumento estético, el tejido es sano y la recuperación depende principalmente de la inflamación y la adaptación muscular.
En cambio, una reconstrucción mamaria tras mastectomía presenta mayor cantidad de tejido cicatricial y menor elasticidad, por lo que la recuperación suele ser más lenta y requiere un abordaje fisioterapéutico más cuidadoso.
El trabajo con adherencias, la movilidad progresiva y la readaptación muscular deben hacerse sin prisa.
En todos los casos, el principio es el mismo: respetar los tiempos biológicos.
Una nutrición suficiente, un descanso adecuado y una progresión gradual son los pilares para recuperar la fuerza y el rendimiento sin comprometer el resultado estético ni la salud del tejido.
Conclusión
La recuperación tras una cirugía de pecho requiere planificación, energía y paciencia.
Mantener una nutrición adecuada, evitar el déficit calórico y respetar los tiempos del cuerpo son las claves para volver a entrenar sin perder masa muscular ni alterar el resultado quirúrgico.
El cuerpo necesita sanar antes de progresar: la verdadera fuerza también está en saber parar.
Referencias científicas
- Anderson, J. M., Rodríguez, A., & Chang, D. T. (2019). Foreign body reaction to biomaterials. Seminars in Immunology, 29, 86–100.
- Mountjoy, M., Burke, L., Stellingwerff, T., et al. (2023). Relative Energy Deficiency in Sport (RED-S): 2023 update. British Journal of Sports Medicine, 57(9), 545–559.
- Tipton, K. D., Phillips, S. M., & Wolfe, R. R. (2018). Exercise, protein metabolism, and muscle growth. International Journal of Sport Nutrition and Exercise Metabolism, 28(2), 170–183.
- Wolfe, R. R. (2017). Update on protein intake and muscle health with aging. Current Opinion in Clinical Nutrition and Metabolic Care, 20(1), 1–7.
- Nahabedian, M. Y. (2020). Management of complications following breast augmentation: a clinical overview. Plastic and Reconstructive Surgery, 146(5), 638e–648e.
- Blomqvist, L., & Hall-Findlay, E. J. (2022). Chronic pain and dysfunction after breast surgery: evaluation and management. Journal of Plastic Surgery and Hand Surgery, 56(3), 129–138.
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