La pérdida del ciclo menstrual en mujeres activas, conocida como amenorrea hipotalámica funcional (AHF), no es un síntoma ginecológico aislado. Es una disfunción endocrina, metabólica y neurológica que refleja un entorno fisiológico de insuficiencia energética crónica, disrupción neuroendocrina y deterioro cognitivo progresivo.
Fisiopatología: el cerebro desconecta la función ovárica
La AHF se produce cuando el eje hipotálamo-hipófiso-gonadal (HHO) se inhibe por un estado de baja disponibilidad energética (LEA). Este estado se define como una ingesta energética insuficiente para cubrir el gasto asociado al metabolismo basal, la actividad física y las funciones fisiológicas esenciales (Mountjoy et al., 2018).
En este contexto, el hipotálamo reduce la frecuencia pulsátil de la hormona liberadora de gonadotropinas (GnRH), lo que disminuye la secreción de LH y FSH desde la hipófisis, y a su vez suprime la producción de estrógenos y progesterona en los ovarios (De Souza et al., 2021). Esta cascada endocrina tiene consecuencias sistémicas:
- Pérdida de masa ósea por la falta de estimulación estrogénica sobre el metabolismo óseo.
- Disfunción metabólica, con reducción de la eficiencia mitocondrial y alteraciones tiroideas.
- Deterioro neurocognitivo derivado de la privación crónica de hormonas sexuales.
Impacto en el sistema nervioso central: deterioro cognitivo real
Los estrógenos cumplen un papel fundamental en la plasticidad sináptica, la neurogénesis y la consolidación de la memoria. La evidencia indica que el déficit estrogénico reduce la capacidad de aprendizaje, la memoria episódica y la atención sostenida (Barha et al., 2020; Woolley, 2007).
La progesterona, moduladora del sistema GABAérgico, es clave para la regulación emocional, la calidad del sueño y la neuroprotección (Brinton, 2021). Su ausencia prolongada en la AHF se traduce en:
- Niebla cognitiva constante.
- Problemas de memoria reciente y fluidez verbal.
- Dificultad para planificar y concentrarse.
- Mayor prevalencia de sintomatología depresiva.
Adicionalmente, el descenso sostenido de leptina y la alteración de la sensibilidad a la insulina a nivel cerebral conducen a un estado de hipometabolismo neuronal, comprometiendo la eficiencia del sistema nervioso central (Nasca et al., 2022).
El estancamiento del progreso físico: sin hormonas no hay adaptación
En ausencia de un entorno hormonal favorable, la respuesta al entrenamiento se ve claramente afectada. La activación de la vía mTOR, esencial para la síntesis proteica y la hipertrofia, está modulada por los estrógenos (Horwath et al., 2020). Su déficit provoca:
- Reducción de la síntesis proteica postentrenamiento.
- Menor sensibilidad a la insulina en el tejido muscular.
- Aumento del cortisol, que potencia el catabolismo.
- Recuperación incompleta y fatiga acumulativa.
La amenorrea no es solo la ausencia de menstruación: es la señal de que el cuerpo ha detenido la progresión fisiológica en múltiples sistemas.
Prevalencia actualizada de la amenorrea funcional en mujeres activas
La prevalencia de AHF en mujeres deportistas sigue siendo alarmante. Estudios recientes estiman que afecta hasta al 44% de las mujeres atletas en disciplinas de resistencia o estética, como gimnasia, ballet o fitness competitivo (De Souza et al., 2021). En poblaciones de mujeres activas no profesionales pero con prácticas de entrenamiento intensas y dietas restrictivas, la prevalencia oscila entre el 15% y el 25% (Slater et al., 2023).
Estos datos reflejan la normalización preocupante de la baja disponibilidad energética en el deporte recreativo y de alto rendimiento, donde la pérdida del ciclo se interpreta erróneamente como un “efecto secundario asumible”.
El autoengaño: querer la menstruación sin ganar peso
Un patrón psicológico recurrente en mujeres con AHF es el rechazo a aumentar la ingesta calórica o a permitir la ganancia de peso, pese a la evidencia clínica que demuestra que sin recuperar la disponibilidad energética no es posible reactivar la GnRH ni el eje HHO (De Souza et al., 2021).
Este bloqueo evidencia la presencia de trastornos de la conducta alimentaria subclínicos, enmascarados bajo la obsesión por el control físico y la composición corporal. La fisiología es innegociable: no se puede restaurar la menstruación ni la función cerebral plena en un entorno energético deficiente.
Consecuencias a largo plazo: el coste que no se ve… hasta que es tarde
Mantener la AHF en el tiempo tiene consecuencias que van más allá de la función reproductiva:
- Osteoporosis precoz: la pérdida de densidad mineral ósea en mujeres con AHF aumenta el riesgo de fracturas por fragilidad a edades tempranas (Ackerman & Misra, 2023).
- Mayor riesgo neurodegenerativo: la ausencia crónica de estrógenos se asocia con un riesgo elevado de enfermedad de Alzheimer y deterioro cognitivo persistente (Brinton, 2021; Mosconi et al., 2022).
- Alteraciones autonómicas y trastornos del sueño: el déficit sostenido de progesterona y estrógenos impacta en la regulación autonómica, generando insomnio, ansiedad y disautonomía (Liang et al., 2023).
Cada mes sin menstruación supone un mes de progresión en el deterioro de sistemas críticos que, en muchos casos, no se recuperan completamente.
Evidencia reciente sobre recuperación y función cognitiva
Un metaanálisis publicado por Tang et al. (2024), que evaluó 15 estudios de intervención en AHF, demostró que la recuperación del ciclo mediante normalización de la ingesta energética y ajuste del entrenamiento conlleva una mejora significativa en la memoria de trabajo y la atención sostenida en un plazo de 6 a 12 meses.
Paralelamente, un ensayo clínico longitudinal de Ackerman et al. (2023) evidenció que las mujeres que recuperaron el ciclo no solo restauraron la densidad mineral ósea, sino que presentaron mejoras medibles en test neuropsicológicos de función ejecutiva y fluidez verbal.
La menstruación no es solo un indicador de salud reproductiva: es un marcador indirecto de que el cerebro y el metabolismo han salido del estado de alerta y restricción.
Restaurar la menstruación es restaurar la fisiología completa
La recuperación no es negociable sin:
- Aumentar la ingesta energética total, con un 30-35% de grasas y suficiente carbohidrato para la regulación leptina-tiroidea.
- Modificar el volumen y la intensidad de entrenamiento.
- Aplicar estrategias de regulación del estrés y recuperación del sueño.
Mientras no haya menstruación, hay un déficit funcional en tu cuerpo, en tu cerebro y en tu rendimiento. Recuperar el ciclo es recuperar el control fisiológico completo.
Referencias
- Ackerman, K. E., & Misra, M. (2023). Amenorrhea in the female athlete: update on pathophysiology, clinical consequences, and treatment. Current Sports Medicine Reports, 22(1), 13-21.
- Barha, C. K., Davis, J. C., & Liu-Ambrose, T. (2020). An examination of sex differences in the relationship between cognition and aerobic fitness in older adults. Frontiers in Aging Neuroscience, 12, 19.
- Brinton, R. D. (2021). Estrogen regulation of glucose metabolism and mitochondrial function: therapeutic implications for prevention of Alzheimer’s disease. Advances in Pharmacology, 90, 155-175.
- De Souza, M. J., Nattiv, A., Joy, E., Misra, M., Williams, N. I., & Mallinson, R. J. (2021). 2021 Female Athlete Triad Coalition Consensus Statement on Treatment and Return to Play of the Female Athlete Triad. British Journal of Sports Medicine, 55(2), 110-132.
- Horwath, O., Griggs, J., & Stokes, T. (2020). Muscle protein synthesis in response to nutrition and exercise in women. Frontiers in Nutrition, 7, 588786.
- Liang, X., Zhao, S., Yuan, X., et al. (2023). The impact of estrogen deficiency on autonomic function and sleep quality: implications for women’s health. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 108(5), 1223–1234.
- Mountjoy, M., Sundgot-Borgen, J., Burke, L., et al. (2018). IOC consensus statement on relative energy deficiency in sport (RED-S): 2018 update. British Journal of Sports Medicine, 52(11), 687-697.
- Mosconi, L., Berti, V., & McHugh, P. (2022). Sex differences in Alzheimer’s risk: brain imaging of endocrine vs chronological aging. Brain Imaging and Behavior, 16(1), 1-17.
- Nasca, C., Bigio, B., Zelli, D., et al. (2022). Nutrition, brain energy metabolism, and cognitive decline: A roadmap for the future. Nature Reviews Neuroscience, 23(1), 32–45.
- Slater, J., Brown, K., McLay-Cooke, R., & Black, K. E. (2023). Prevalence and consequences of low energy availability in recreationally active women. Sports Medicine, 53(4), 789-802.
- Tang, Y., Xu, L., Chen, Z., et al. (2024). Cognitive and skeletal outcomes following recovery from hypothalamic amenorrhea: A systematic review and meta-analysis. Journal of Clinical Endocrinology & Metabolism, 109(3), 445-459.
- Woolley, C. S. (2007). Acute effects of estrogen on neuronal physiology. Annual Review of Pharmacology and Toxicology, 47, 657-680.
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