Sanar la relación contigo, relaciones extraordinarias
Todos tenemos un poder interno que nos guía hacia la vida que realmente deseamos. Para acceder a él, necesitamos mirar hacia dentro, conocernos de verdad y entender que cada error cometido es una oportunidad de aprendizaje. Nada está perdido si somos capaces de integrar la experiencia y crecer. Sanar la relación con uno mismo es el primer paso para construir vínculos extraordinarios.
Si no te reconoces, si no te das amor, si no te cuidas ni te respetas, el mundo será un reflejo de esa desconexión. Las relaciones que mantenemos con los demás actúan como espejos que nos muestran qué partes de nosotros necesitan ser vistas, sanadas o transformadas. Muchos de nuestros comportamientos están condicionados por patrones heredados, pero en nuestra mano está romper con lo que ya no nos sirve.
Cuando rechazas algo de ti, de tu cuerpo, de tu historia, estás negando tu propia identidad. Y lo que tú no aceptas de ti, los demás tampoco lo harán. Si constantemente antepones las necesidades de los demás a las tuyas, estás vulnerando tu propio respeto.
La transformación comienza al responsabilizarte de ti. Observa con honestidad qué pensamientos, emociones y acciones están marcando el rumbo de tu vida. Nada sucede por azar: tú has tomado decisiones, consciente o inconscientemente, que te han traído hasta aquí. Si no te gusta el escenario en el que vives, revisa el guión interno que estás proyectando. Nuestra mente es como un bolso lleno de cosas: revisa qué llevas dentro, qué pesa, qué te resta energía, y decide con conciencia qué pensamientos conservar y cuáles soltar.
Para ello, necesitas escucharte. Reservar un espacio a solas, observar lo que piensas, especialmente en los momentos difíciles. Ahí es donde reside la llave del cambio.
Hábitos que nos dañan y que podemos transformar:
• Si un pensamiento te hace daño, cámbialo. Por ejemplo, si te juzgas o criticas, date cuenta de ello y sustituye esa crítica por una mirada más amable.
• Deja de compararte.
• Deja de culparte. La culpa es una estrategia mental que busca controlarte y castigarte.
Transformar estos hábitos te llevará a un estado de mayor paz y bienestar. Cuando aprendes a estar bien contigo, eso se refleja también en tus relaciones. Aquello que no toleramos en nosotros, tampoco lo toleramos en los demás. El perdón, en este sentido, es una herramienta poderosa: libera la mente del pensamiento que originó el conflicto. Al perdonar, tanto a otros como a ti mismo, te das la oportunidad de sanar.
Estamos aquí para aprender a amar, para ser felices, para vivir en paz. Y eso implica aceptar que todos cometemos errores. Todo puede ser perdonado si comprendemos que cada uno está haciendo lo mejor que puede desde su nivel de conciencia.
Cuando miras al otro con amor, sin juzgar, sin querer cambiarlo, aceptando su historia y sus decisiones, estás elevando tu capacidad de amar. Y ese amor también te transforma a ti.
Nuestra mente tiende a repetir decisiones automatizadas, basadas en experiencias pasadas. Si nunca has vivido el éxito en algo, tenderás a sabotear tus intentos. Para obtener resultados distintos, necesitas actuar de forma distinta. Escucha a tu corazón: esa voz suave pero sabia que representa tu verdadera esencia.
Escucha interna
En el fondo, siempre sabemos cuál es la decisión correcta. Pero el miedo aparece. Sentir miedo no es un problema: lo importante es no rechazarlo. Permítete sentir, sin juzgarte. Las emociones son energía que necesita expresarse para poder liberarse.
Si quieres disfrutar de una relación sana y profunda, confía. Y para confiar en los demás, primero tienes que confiar en ti. Sé fiel a ti mismo.
Respétate. Ámate por completo, no solo por lo que te gusta de ti, sino también por aquello que aún estás aprendiendo a abrazar. Reconoce todo lo bueno que hay en ti y no tengas miedo de celebrarlo. Aprende a elegir lo que te hace bien.
Permítete sentir. Llora si necesitas llorar. No eres débil por hacerlo, al contrario: estás honrando tu humanidad.
Este contenido es propiedad intelectual de BodyWellFit. Queda prohibida su reproducción total o parcial sin autorización expresa.
