Esteroides y resultados de entrenamiento: qué dice la ciencia sobre el crecimiento muscular
El entrenamiento de fuerza puede producir cambios extraordinarios en la composición corporal cuando se aplica de forma estructurada y progresiva. Sin embargo, la genética y el entorno hormonal en el que se produce ese entrenamiento tiene una influencia decisiva sobre la magnitud de las adaptaciones musculares.
Los esteroides anabólicos androgénicos (AAS) son derivados sintéticos de la testosterona que se utilizan con el objetivo de aumentar la masa muscular y la fuerza. Estas sustancias modifican de manera profunda la fisiología del músculo esquelético y pueden aumentar exponencialmente la respuesta adaptativa al entrenamiento.
Comprender cómo actúan y cuál es la magnitud real de sus efectos permite interpretar con mayor claridad las diferencias que pueden observarse entre físicos desarrollados en condiciones naturales y aquellos obtenidos bajo intervención farmacológica.
Cómo actúan los esteroides anabólicos en el músculo
Los esteroides anabólicos ejercen su efecto principalmente a través del receptor androgénico, una proteína presente en el interior de las células musculares que regula la expresión de genes implicados en la síntesis proteica y en el crecimiento muscular.
Cuando estos receptores se activan, se producen varios efectos fisiológicos que favorecen la hipertrofia muscular:
- Aumento de la síntesis de proteínas musculares.
- Disminución del catabolismo proteico.
- Mayor retención de nitrógeno.
- Incremento del número de mionúcleos en las fibras musculares.
- Aumento de la producción de glóbulos rojos.
- Mayor capacidad de recuperación entre sesiones de entrenamiento.
El resultado es un entorno metabólico altamente anabólico que permite tolerar mayores volúmenes de entrenamiento y acelerar brutalmente el ritmo de crecimiento muscular.
Qué muestran los estudios científicos
Uno de los estudios experimentales más conocidos sobre este tema fue realizado por Bhasin et al. (1996). En este estudio se compararon cuatro grupos:
- Personas que no entrenaban ni recibían testosterona.
- Personas que entrenaban de forma natural.
- Personas que recibían testosterona sin entrenar.
- Personas que combinaban entrenamiento y testosterona.
Los resultados mostraron diferencias muy claras en la ganancia de masa muscular en 10 semanas. El grupo que entrenaba de forma natural ganó aproximadamente 2 kg de masa libre de grasa, el que recibió testosterona sin entrenar ganó aproximadamente 3 kg de masa libre de grasa y el grupo que combinó entrenamiento y testosterona obtuvo aumentos cercanos a 6 kg de masa libre de grasa.
Estos datos resultan especialmente relevantes porque muestran que muchas personas no son conscientes de la magnitud real de la ayuda farmacológica, que incluso sin entrenar se gana más masa muscular que entrenando de forma natural.
Diferencia real de crecimiento muscular: natural vs esteroides
En condiciones naturales, el crecimiento muscular se produce de forma progresiva y cada vez más lenta a medida que el atleta se acerca a su techo fisiológico.
Las estimaciones utilizadas en fisiología del entrenamiento indican que un hombre natural puede ganar aproximadamente:
- Primer año de entrenamiento: 8–10 kg de masa muscular.
- Segundo año: 4–5 kg.
- Tercer año: 2–3 kg.
A partir de ese momento las ganancias suelen ser mucho más pequeñas y no vale hacer las cosas medianamente decentes, hay que hacerlas bien.
En mujeres, debido a los niveles hormonales más bajos de testosterona, el potencial absoluto suele situarse aproximadamente entre 6 y 10 kg de masa muscular a lo largo de muchos años de entrenamiento. El desarrollo muscular femenino existe, pero suele requerir muchos años de consistencia, progresión, alimentación suficiente y planificación bien ajustada.
Cuando se utilizan esteroides anabólicos, estas cifras pueden cambiar de forma significativa. En algunos estudios y observaciones clínicas se han documentado aumentos de 5 a 7 kg de masa libre de grasa en apenas dos o tres meses, especialmente durante los primeros periodos de uso.
El índice FFMI y los límites del desarrollo natural
Una de las herramientas utilizadas para analizar el potencial muscular humano es el FFMI (Fat Free Mass Index), que relaciona la masa libre de grasa con la altura de la persona.
El estudio de Kouri et al. (1995) analizó a culturistas naturales y a culturistas que utilizaban esteroides. Los resultados mostraron que los atletas naturales rara vez superaban un FFMI cercano a 25, mientras que los usuarios de esteroides presentaban valores considerablemente superiores.
De forma aproximada, se observan los siguientes rangos:
- Población general: FFMI 19–21
- Personas que entrenan fuerza: FFMI 21–23
- Atletas naturales avanzados: FFMI 23–25
valores superiores a 25 son poco frecuentes en condiciones naturales.
Qué ocurre cuando se dejan los esteroides
Cuando se suspende el uso de esteroides anabólicos, el entorno hormonal cambia de forma importante. Durante los meses posteriores pueden observarse:
- Reducción de la síntesis proteica.
- Mayor catabolismo muscular.
- Pérdida de glucógeno y agua intracelular.
- Disminución del volumen muscular
Diversas observaciones clínicas indican que hasta el 50 % de la masa muscular obtenida durante un ciclo puede perderse en los meses posteriores, especialmente si el entorno hormonal no se recupera adecuadamente.
Memoria muscular y ventaja residual
Durante el crecimiento muscular inducido por andrógenos puede producirse una activación de las células satélite y un aumento del número de mionúcleos dentro de las fibras musculares. Estos mionúcleos aumentan la capacidad para mantener la síntesis de proteínas y mantener más volumen celular. Tradicionalmente se ha planteado que parte de esos mionúcleos podrían conservarse incluso después de perder el tamaño muscular tras dejar el uso de esteroides, generando una forma de memoria muscular que ayudaría a ganar más masa o más rapidamente en el futuro. Sin embargo, este punto debe interpretarse con prudencia, porque no es seguro que permanezcan los mionúcleos en todas las condiciones, ni para siempre.
Este fenómeno ha generado un debate importante en el ámbito del deporte competitivo y es una de las quejas más comunes de por qué ex usuarios de doping no deben competir en federaciones de culturismo natural, por esa ventaja residual.
Dopaje en mujeres y consecuencias hormonales
En mujeres, el impacto de los esteroides puede ser especialmente marcado porque el organismo femenino parte de niveles muy bajos de andrógenos. Por eso, cuando se introducen sustancias androgénicas, la respuesta visual es muy rápida y muy llamativa, especialmente en el tren inferior.
A diferencia, una atleta natural para un mismo periodo de 12 semanas, su cuerpo apenas cambia y necesita muchos años (4-5) entrenando bien, comiendo de forma precisa y descansando correctamente para conseguir algo parecido, aunque la estética siempre es diferente.
Sin embargo, cuando se suspenden, parte de ese volumen puede reducirse al desaparecer el estímulo hormonal que lo sostenía, el resultado se pierde, pero el coste se queda. El uso de esteroides en mujeres puede asociarse a efectos adversos como:
- Alteraciones hormonales.
- Salud cardiovascular.
- Profundización de la voz y pérdida del cabello.
- Aumento del vello corporal y el engrosamiento de la piel.
- Cambios faciales y cerebrales.
- Alteraciones menstruales, de la función ovárica e infertilidad.
Casi todos estos cambios pueden ser permanentes.
El culturismo natural femenino existe, pero tiene otros tiempos. Tiene otra textura, otra progresión y otra relación con la salud. No aparece en doce semanas con diez kilos visuales de músculo nuevo, una definición extrema y una dureza muscular impropia de ese margen temporal. Por eso es fundamental hablar de dopaje femenino con rigor, no para señalar cuerpos de forma irresponsable, sino para proteger a las mujeres de expectativas imposibles y devolver valor al proceso natural, que es más lento, pero también más honesto, sostenible y compatible con la salud a largo plazo.
¿Cómo saber si un físico es natural?
En el entorno del fitness suele circular la idea de que ciertos rasgos físicos permiten identificar automáticamente el uso de esteroides. Sin embargo, esta interpretación es demasiado simplista.
El desarrollo muscular depende de múltiples factores: genética, estructura ósea, densidad de receptores androgénicos, años de entrenamiento, nutrición y calidad del descanso.
Existen personas con genética excepcional y muchos años de entrenamiento que pueden desarrollar físicos muy avanzados dentro de un entorno completamente natural. Por ese motivo, ningún rasgo físico aislado puede considerarse una prueba concluyente de uso de sustancias.
Lo que sí sabemos es que el uso de esteroides modifica profundamente el entorno hormonal y puede acelerar el crecimiento muscular de forma muy significativa.
Redes sociales y expectativas irreales
El auge de las redes sociales ha cambiado la percepción que muchas personas tienen sobre el desarrollo físico.
Muchas de las imágenes que circulan en internet pueden generar expectativas poco realistas, y en muchos casos no se tiene en cuenta que estos resultados pueden haberse obtenido bajo condiciones fisiológicas muy diferentes, incluyendo el uso de sustancias farmacológicas.
Comprender el ritmo real del desarrollo muscular natural ayuda a establecer expectativas más realistas y a valorar el progreso a largo plazo.
Conclusión
El entrenamiento de fuerza es una de las herramientas más eficaces para mejorar la composición corporal y la salud metabólica. Sin embargo, el entorno hormonal en el que se produce ese entrenamiento tiene una influencia decisiva sobre la magnitud de las adaptaciones musculares.
Los esteroides anabólicos pueden aumentar la respuesta del músculo al entrenamiento de manera exponencial, pero también modifican profundamente la fisiología del organismo y se asocian a riesgos importantes para la salud.
El desarrollo muscular natural, aunque más lento, representa un proceso fisiológico sostenible que puede mantenerse durante toda la vida deportiva. Requiere más tiempo, disciplina y paciencia, pero también representa una adaptación fisiológica sostenible.
Comprender las diferencias entre progreso natural y progreso con uso de farmacología permite establecer expectativas más realistas y valorar el verdadero mérito del entrenamiento a largo plazo.
Referencias
- Bhasin, S., Storer, T., Berman, N., et al. (1996). The effects of supraphysiologic doses of testosterone on muscle size and strength in normal men. New England Journal of Medicine.
- Kouri, E., Pope, H., Katz, D., & Oliva, P. (1995). Fat-free mass index in users and nonusers of anabolic-androgenic steroids. Clinical Journal of Sport Medicine.
- Kadi, F. (2008). Cellular and molecular mechanisms responsible for the action of testosterone on human skeletal muscle. Journal of Muscle Research and Cell Motility.
- Hartgens, F., & Kuipers, H. (2004). Effects of androgenic-anabolic steroids in athletes. Sports Medicine.
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